Este año en la NFL ha sido sumamente cargado al juego aéreo, a pesar de que una de las fórmulas más añejas y con mejores resultados para ganar en este deporte es la de correr el balón. Este año ha sido una temporada donde hubo 10 mariscales de campo que rebasaron las 4,000 yardas, algo que nunca se había presentado.
Ante estas cifras no es extraño que en el Super Bowl se vieran las caras dos ofensivas explosivas, donde los pasadores fueran parte fundamental del éxito de los dos campeones de conferencia. Hoy en día, Peyton Manning y Drew Brees son dos de los mejores pasadores en la liga, lo que pasa es que uno, Manning, se ha mantenido ahí por varios años, mientras que Brees ha ido creciendo en su forma de juego progresivamente

Eso precisamente es lo que saben hacer Manning y Brees. Son dos jugadores sumamente inteligentes, que hacen buenas lecturas de las defensivas y que en cualquier momento saben atacar las debilidades del contrario. Son dos jugadores con grandes brazos, pero características diferentes.
Peyton Manning es un pasador más de bolsa de protección, que difícilmente sale de la bolsa de protección y que sabe leer los disparos. El sabe cómo moverse en ese espacio tan reducido atrás de la línea de golpeo y en cuestión de segundos ubica a todos sus receptores y casi siempre opta por la mejor opción.
















